TIDA
el plumaje de estrellas
los imponentes aromas
del momento
No quise recordarte
pero acudiste a la cita
Suspendida en la irrealidad
total,
Absorta ante la presencia
imaginaria
trato de impedir
el libre juego
Solté las amarras
inexistentes
te dejo ir...
quiero deslizarte
por el charco del olvido...
3 de Agosto 2003
Aprisioné el silencio y descolgué las agujas del reloj.
Caminé en mi historia. Esperé que una voz interior
me hablara, me guiara.
Fue entonces cuando comencé a deambular por los patios
de mi infancia. Allí estaba todo intacto...
La muñeca de cabellos rizados prolijamente sentada sobre
la cama, el juego de té en miniatura remendado, un álbum
familiar, un trozo de chocolate blanco, el contacto con la
tierra, un escenario cubierto de juguetes, el olor a huerta
del fondo de casa, el oso ganado en una kermés, el sabor
de los tomates robados de la planta, los ojos castaños de
mi madre y su voz entonando canciones, el abrazo del
héroe -mi padre-, el vestido blanco de puntillas
confeccionado de recortes de telas, los laberintos de
fantasías cubiertos de luciérnagas y luces multicolores, la
creencia de los cuentos de hadas (y más si tenían finales
felices.
Pero el exilio llegó rápidamente a través de un mensaje
telegráfico y tuve que partir. Acudieron con fuerzas las
responsabilidades,los balances de mis incertidumbres.
Curiosee por los pasillos de mi memoria y me reencontré
con los secretos cortados, puentes tumbados, bolsas
vacías, un
cesto repleto de papeles desechados, ingenuas certezas y
la fusión de párrafos, signos, palabras.
Hubo un tiempo de escarcha, hubo un tiempo de volcanes,
donde anulé el alma, donde retuve las imágenes más
febriles. Ardí de sed en el oleaje de los sueños. Caminé
callada sobre los bordes del agua. Volé sin argumentos y
me oculté en cualquier etcétera. Abrí un paréntesis en la
ribera del cansancio, despiste a los seres vacilantes que
me quebraban el aliento. Socave los placeres más ocultos.
Te nombré y me uní a tu destino.
Recorrí mis rostros más lejanos...
Perdida en mi origen, petrifique una lágrima para no
borronear mi mejor recuerdo.
Los destierros te dan la posibilidad de poner a tu vida
subtítulos.
Por eso, siempre vuelvo para marcharme.
Diana Pera
morado de mis emociones
cultivo la esfera
de los encuentros.
balanceo los momentos
temporarios de los deseos.
De los silencios
Pierdo el sudor sutil
de las intensiones
Conspiro atraparte.
AROMAS
Perturbadores perfumes
en mi sangre penetran
Lirios, amapolas, violetas
No sé evaporan
Analizan mi mezcla
Me ahuyentan de la realidad
Tengo la llave artificial perfecta
AROMAS
Alegrías extáticas
Que deseo conservar
PERFUMES
Erizan mi momento
Ahora.
DIANA PERA
A N E X A N D O
La tentación la bebo a gotas en silencio Desnuda de crepúsculos de azahares Desesperación virgen Prófuga en la orilla Anexando latidos para cubrir el desamparo de amor ....
